Es un hecho: 6 de cada 10 españoles no saben inglés, aunque poco a poco el dato está empezando a mejorar entre las nuevas generaciones, ya que el 63,30 % de nuestros jóvenes —entre 18 y 24 años— se manejan aceptablemente en este idioma. Aunque, todo sea dicho, los de aquí no somos demasiado duchos en el aprendizaje de idiomas, especialmente cuando se trata del inglés —pese a que no es tan difícil como el húngaro o el chino—. Nos cuesta, parafraseando a Winston Churchill, «sangre, sudor y lágrimas» aprenderlo. Pero ¿a qué se debe? ¿Somos, sencillamente, más torpes que el resto o hay factores objetivos que inciden en esta realidad? De eso vamos a hablar en este artículo.

El dominio del inglés made in Spain

La mayoría de los españoles afirmamos tener un nivel medio de inglés, sobre todo en los currículos, lo cual no es suficiente para conseguir desenvolvernos con solvencia y naturalidad en el día a día.

Entre las principales causas objetivas que, hasta ahora, han venido dificultando nuestro aprendizaje del inglés, destacan las siguientes:

  • Interés reciente. La difusión del español como uno de los idiomas más hablados del planeta y una cierta cerrazón cultural han llevado a los españoles a tener la necesidad, y el interés, de aprender otros idiomas mucho más tarde que en otros países. Es algo que llevamos en los genes… y nos perjudica.
  • Percepción errónea. El inglés no es una asignatura que hay que aprobar, sino un aprendizaje continuado, un proceso constante de perfeccionamiento y mejora que exige trabajo, voluntad y constancia.
  • Miedo al ridículo. A los españoles nos cuesta muchísimo aceptar la posibilidad de quedar en evidencia. Casi nunca nos lanzamos si pensamos que podemos fracasar, pero solo quien comete errores aprende de verdad. En el ámbito idiomático, tomar la iniciativa es insustituible.
  • Películas dobladas. La industria española de doblaje es una de las más avanzadas y profesionalizadas del mundo. Pero su efecto colateral, del que hablaremos más profundamente en otro artículo, es que al estar dobladas todas las series y películas que vemos nuestro oído no se familiariza con las entonaciones, las subidas y las bajadas del inglés. Y, al intentar aprenderlo, nuestro desconocimiento es mayor que el que se da en otros países.
  • Enseñanza inadecuada. ¿De qué sirve dominar la gramática del inglés si no sabemos aplicarla? Durante demasiado tiempo se ha enseñado este idioma de manera dogmática, más teórica que práctica, con profesores poco cualificados y sin prestar atención a la conversación ni al oído. La enseñanza bilingüe ha empezado a mejorar esta coyuntura, pero aún no es suficiente.
  • Pereza, mínimo esfuerzo. La constancia es imprescindible para aprender una segunda lengua. Y, comenzar cuanto antes, muy beneficioso. Sin embargo, en España solemos empezar tarde y nos cuesta volcarnos plenamente en ello, quizás porque seguimos asociando el aprendizaje a esas lecciones tediosas y nada motivadoras que nos impartían en el colegio.

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